Llegó el último plato fuerte de la noche: el estreno de “Juan Moreira”. Con una puesta minimalista y de vanguardia, que incluyó solo tres músicos en vivo, un recitante (José Luis De Giano) y una cantante (Marián Farías Gomez), la obra no cayó en lugares comunes y, a pesar de narrar los hechos desde una estética que le es ajena, no se descontextualizó, ni perdió su esencia dramática. La original escenografía, compuesta por 2 paneles móviles que giraron, se unieron o se separaron, generó espacios llenos y vacíos a través de los cuales se armaron las escenas, muchas de las cuales, se desarrollaron de manera simultánea. Los puntuales haces de luz, el perfecto ensamblaje de los cuerpos y las rotaciones envolventes de los bailarines y de la propia escenografía, predominaron nuevamente. Jorge Amarante asumió el desafío de ser, no solo el coreógrafo, sino también el encargado del diseño escenográfico y el vestuario y, nada más ni nada menos, que el propio Moreira. El artista salió airoso de las cuatro tareas y logró momentos muy intensos, amalgamando sin confusiones a todos los participantes de la puesta sobre el mismo escenario. Sobresalió el dramatismo de Cecilia Figaredo en el rol de Vicenta (la esposa del gaucho), la elegancia de Amarante al bailar y el singular contraste que se produjo entre la melodía que entonó Farías Gómez y la intensidad pasional del encuentro entre Moreira y la prostituta Laura, magistralmente interpretada por Analía Sosa Guerrero. Por desgracia, la muerte del gaucho llegó tan rápidamente que nos dejó a todos con ganas de disfrutar un poco más.
MODAFUSIONARTE
ANDRE CASTRO